
‘Me pregunto como la gente puede recordar las cosas que no ha fotografiado, filmado o grabado’ Chris Marker
La memoria de una máquina, de un soporte, de una imagen, y de un pueblo. Una historia que atraviesa la memoria del pasado a través del olvido del presente. Aquella situación, real y transitoria, se almacena y fija, convirtiéndose en una falsa memoria del constante devenir. La máquina como testigo objetivo de una historia deja ver su subjetividad, cuestionando su pretendida 'reproductibilidad técnica'. El error, la falla, lo accidental, permite conocer la sustancia de la materia que trabajamos, y dará cuenta de la fragilidad que presenta frente al paso del tiempo y al dictamen del olvido. La obra consta de un televisor (blanco y negro) de la década del '70, ensamblado junto a un video reproductor que emite la información audiovisual en repeat automático. El constante roce de la cinta magnética con el cabezal del reproductor, generará una variación de la imagen a lo largo de los días, y probablemente alguna falla de otro tipo. Los dos artefactos se presentan fusionados y despojados de sus gabinetes, subrayando los mecanismos técnicos que hacen posible su funcionamiento.
‘Alejandro Schianchi recure a un viejo televisor de los 70, en blanco y negro, ensamblado con una videocasetera que proyecta la borrosa imagen de Videla leyendo uno de sus bandos. Con el paso de los días el repeat automático irá desgastando la cinta producto del incesante roce sobre el cabezal, de modo que hacia el final de la muestra, el rostro se habrá desintegrado como si la tecnología fuera una memoria regresiva capaz de hacer justicia.’ GIUDICI, Alberto. Publicado en Clarín, Suplemento Ñ, 08/04/2006, Pág 30.
‘En tanto, en el Museo de la Universidad de Tres de Febrero, la cara del dictador Videla se va borrando progresivamente en una videoescultura de Alejandro Schianchi. Es la filmación de su primer discurso al frente del Proceso que, se recuerda, se soñó tecnocracia con la TV como rehén. Es una venganza única: el dictador fascista traicionado por la misma tecnología que lo encumbró. Verlo apagarse, volverse arena electrónica es un éxito de nuestro tecno arte. Merece lugar (acaso pegadita a ‘Ezeiza’) en el inexistente museo argentino del arte de los nuevos medios.’ GARCIA, Fernando. Publicado en Clarín, Suplemento Ñ, 20/05/2006, Pág 32, 33.